En diálogo con Corrientes en el Aire, De los Reyes relató que el sábado por la mañana los trabajadores comenzaron a recibir mensajes de compañeros de otras sucursales que informaban que habían sido despedidos.
“Acabamos de cerrar, nos despidieron a todos, cierra el local”, fue el mensaje que, según recordó, recibieron desde la sucursal de Cazadores. La misma situación se repitió poco después en el local de Maipú, que contaba con siete empleados, y posteriormente en la sucursal del Shopping, donde trabajaban alrededor de 15 personas.
En el caso del local de Junín, donde se desempeñaba De los Reyes, los trabajadores inicialmente recibieron la indicación de que continuarían trabajando durante un mes más. Sin embargo, horas después recibieron la noticia del cierre definitivo. “Entramos a las 4:30 y nuestro gerente nos dijo: ‘Ahora voy a tener una reunión, pero quédense tranquilos’. A las 8:30 nos reúne a todos y nos avisa: ‘Bueno muchachos, cerró Musimundo’”, relató.
Cuatro sucursales cerradas
De los Reyes confirmó que Musimundo tenía cuatro locales en la capital correntina: la casa central de Junín al 1100, una sucursal ubicada sobre Maipú, otra dentro del shopping y el local de Cazadores.
En Junín trabajaban entre 12 y 13 personas, aunque actualmente solamente permanece el gerente, según explicó el trabajador. El local permanecería abierto únicamente para el cobro de cuotas.
En total, los trabajadores estiman que el cierre dejó a unas 51 personas sin empleo en las cuatro sucursales.
Veinte años de antigüedad y una salida sin acuerdo
De los Reyes tiene 41 años y llevaba dos décadas trabajando para Musimundo. Según explicó, no hubo un acuerdo de desvinculación, sino que los trabajadores fueron notificados del despido y quedaron a la espera de los telegramas correspondientes.
“Las que llegaron son todas más o menos lo mismo, y te van a pagar en cuotas la indemnización sobre lo que ellos consideran”, explicó.
El trabajador también contó que uno de sus compañeros tenía 21 años de antigüedad y 55 años de edad, lo que incrementa la preocupación por las posibilidades de conseguir un nuevo empleo.
Una crisis que venía desde hace un año
Según el relato de De los Reyes, la situación de la empresa comenzó a complicarse hace aproximadamente un año.
En agosto del año pasado, los trabajadores fueron informados de que cobrarían una parte de sus salarios durante los primeros días del mes y el resto posteriormente. Esa modalidad, según relató, se mantuvo durante varios meses.
Más adelante comenzaron a circular versiones sobre una posible venta de la empresa y un eventual traspaso a On City.
De los Reyes explicó que los trabajadores recibieron durante meses el mensaje de que la operación permitiría conservar los puestos de trabajo y la antigüedad laboral.
Sin embargo, la situación cambió cuando comenzaron a registrarse incumplimientos en los pagos de las indemnizaciones correspondientes a trabajadores de locales que habían cerrado previamente.
“Ahí sí nos entramos a desesperar todos, porque algo mal estaba y no nos decían”, sostuvo.
Concurso preventivo y dudas sobre la venta
El trabajador también hizo referencia al concurso preventivo de acreedores presentado por la empresa.Según contó, los empleados fueron informados de que el procedimiento formaba parte del proceso para concretar una eventual venta y evitar que las deudas de Musimundo fueran trasladadas al comprador.
“Nosotros averiguamos cada cosa que nos decían y era cierto”, señaló De los Reyes, aunque reconoció que actualmente desconocen si finalmente la operación con On City se concretó o si el acuerdo quedó sin efecto.
“Fue el peor escenario”
La incertidumbre y la falta de información marcaron las últimas semanas para los trabajadores.De los Reyes contó que el cierre fue especialmente duro para quienes habían desarrollado prácticamente toda su vida laboral dentro de la empresa.“Hay muchos chicos que están hace mucho tiempo y no se lo esperaban. Ellos esperaban que toda su vida fuera ahí”, relató.
El trabajador describió la despedida del sábado como un momento especialmente emotivo y aseguró que, tras 20 años de trabajo, el cierre representó un golpe para él y su familia.
“Fue el peor escenario de todas las posibilidades habidas y por haber”, resumió.
Trabajadores se presentaron igualmente en los locales
Tras los despidos, los empleados decidieron presentarse en las sucursales durante el siguiente día hábil, por recomendación de sus abogados y ante la falta de recepción de las cartas documento.
“Ya no confiamos en nada, no sea cosa que se jacten de que nosotros no fuimos a trabajar”, explicó De los Reyes.La misma situación se habría repetido en locales de Corrientes, Chaco y Misiones.
La preocupación por las indemnizaciones
Uno de los principales interrogantes para los trabajadores es cómo y cuándo cobrarán las indemnizaciones.De los Reyes explicó que desde Recursos Humanos les transmitieron que la intención sería pagar las indemnizaciones de una sola vez, aunque reconoció que los trabajadores desconfían de que eso pueda concretarse.
Entre las alternativas mencionadas aparece la posibilidad de vender activos de la empresa, como inmuebles, vehículos y mercadería, para afrontar las obligaciones.“Estaría bueno que el juez remate la empresa antes de la quiebra y que alguien la compre. Eso nos ayudaría para indemnizarnos a todos”, sostuvo.
Mientras esperan definiciones, los trabajadores de las cuatro sucursales correntinas atraviesan el cierre de una empresa en la que muchos de ellos desarrollaron buena parte de su vida laboral y enfrentan ahora la incertidumbre de conseguir un nuevo empleo y cobrar las indemnizaciones correspondientes.
Comentarios de los lectores