En diálogo con Corrientes en el Aire, Alegre se refirió a la tendencia conocida como “farmear aura” y explicó que, más allá de que pueda resultar extraña o incomprensible para los adultos, forma parte de los procesos de búsqueda de identidad y pertenencia propios de la adolescencia.
“Lo que llamaba a los adultos es que dejen a los adolescentes ser adolescentes”, sostuvo la profesional, quien cuestionó especialmente las expresiones de adultos que buscan ridiculizar o descalificar a los jóvenes por sus modas.
Según explicó, durante la adolescencia existe una búsqueda constante de pertenencia y de identificación con grupos de pares. “Que encuentren la forma de expresarse y compartir donde puedan ser ellos mismos está muy bien”, afirmó.
“Farmear aura” y los límites de la intervención adulta
Ante la consulta sobre si este tipo de tendencias debería tener algún límite, Alegre marcó una diferencia entre las expresiones propias de la adolescencia y aquellas conductas que pueden representar un riesgo.
“‘Farmear aura’ no le hace mal a nadie. Los padres tenemos que intervenir cuando las conductas son de riesgo: cuando hay maltrato, violencia o consumo problemático”, explicó.
En ese sentido, consideró que cuestiones vinculadas con la vestimenta, el lenguaje, los gustos musicales o las formas de expresarse deben ser comprendidas dentro de una etapa de exploración.
La especialista recordó que las generaciones anteriores también atravesaron diferentes modas y fenómenos juveniles. Mencionó como ejemplos a los floggers, los emos, Bandana, Mambrú, los colores flúor, el jopo y el flequillo.
“Todos estuvimos atravesados por una moda. La diferencia es que hoy todo está en redes y los adultos acceden más rápido a lo que hacen los adolescentes”, señaló.
Del desacuerdo a la descalificación
Alegre reconoció que los adultos pueden no compartir o comprender determinadas modas, pero advirtió que existe una diferencia importante entre expresar desacuerdo y recurrir a la burla o la descalificación.
“Una cosa es no estar de acuerdo o que no nos guste, pero ya salir a ridiculizar o descalificar con términos muy fuertes es otra cosa”, afirmó.
La profesional contó que algunas de las críticas que observó en redes sociales hacia quienes participan de la tendencia de “farmear aura” incluyeron expresiones particularmente agresivas por parte de adultos.
Frente a esto, planteó la necesidad de cambiar la mirada y aprovechar estas nuevas tendencias como una oportunidad para acercarse a los adolescentes.
“En lugar de criticar, podemos preguntarles cómo están”
Para Alegre, las modas y tendencias juveniles también pueden funcionar como una puerta de entrada para conocer mejor qué sienten, qué piensan y con qué se identifican los adolescentes.
“Sería bueno preguntarnos desde dónde estamos mirando a los adolescentes”, planteó.
En lugar de centrarse exclusivamente en la crítica, propuso que los adultos puedan preguntarles a los jóvenes qué significa para ellos determinada tendencia, qué encuentran allí y por qué les gusta participar.
“Estas tendencias, más que para criticar, deberían permitirnos acercarnos y preguntarles cómo están, qué pasa, con qué se identifican, para entender lo que vivencian”, sostuvo.
La especialista también señaló que la velocidad con la que aparecen nuevos términos y fenómenos en las redes sociales genera una brecha cada vez mayor entre adultos y adolescentes.
“En esta época de redes, muchos términos a los adultos ya nos quedan pasados de moda y no los entendemos”, explicó.
Una discusión que atraviesa generaciones
Finalmente, Alegre consideró que el choque entre adultos y adolescentes por las modas no es un fenómeno nuevo. Lo que cambió es la velocidad y el nivel de exposición que permiten las redes sociales.
“Siempre existió esto del adulto de querer marcar postura desde otro lugar”, afirmó.
La diferencia actual, explicó, es que plataformas como TikTok e Instagram permiten que los adultos conozcan inmediatamente las tendencias y comportamientos de los jóvenes.
Por eso, llamó a reemplazar la reacción automática de la crítica por una actitud de escucha: “Criticamos en lugar de preguntarnos por qué mi hijo hace eso o qué le gusta de ‘farmear aura’”.
Para la especialista, acompañar la adolescencia implica también aceptar que los jóvenes necesitan explorar, pertenecer y construir su propia identidad, siempre con límites claros cuando aparecen situaciones que puedan poner en riesgo su bienestar.
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