Leiro, defensor de Alan Cañete, realizó una crítica directa a la manera en que algunos integrantes de la contraparte llevan adelante el interrogatorio de los testigos y señaló que, a su entender, existen falencias en las técnicas utilizadas durante las audiencias.
“Por ahí a alguno le interesa, vienen, agarran el libro y aprenden a contrainterrogar”, manifestó el abogado, en referencia a los libros de técnica de litigación que fueron exhibidos durante la jornada.
Consultado sobre si esa observación estaba dirigida al Tribunal, Leiro respondió que no y remarcó que, según su interpretación de las reglas del debate, son la Fiscalía y la defensa quienes tienen a su cargo el interrogatorio y el contrainterrogatorio de los testigos.
Baqué: “No hay que tenerle miedo a las objeciones”
Por su parte, el abogado de Elizabeth Cutaia, Rodolfo Baqué, sostuvo que las objeciones forman parte de las reglas propias de un juicio oral y consideró que no deberían generar temor entre los litigantes.
“A todos”, respondió cuando el periodista le preguntó a quiénes consideraba que les faltaba mayor formación en técnicas de interrogación.
En ese contexto, afirmó que las nuevas generaciones de abogados tendrán una preparación diferente y sostuvo que los profesionales actuales representan una etapa de transición entre distintas formas de ejercer la litigación.
“Cuando uno pregunta mal, pregunta mal por dos cosas: o porque es un tramposo, o porque no sabe preguntar”, expresó Baqué.
El abogado consideró que, independientemente del motivo, las preguntas que no respetan las reglas deben ser objetadas. “Uno tiene que estudiar y prepararse”, remarcó. También explicó que para formular una objeción correctamente, es necesario conocer el contexto completo de lo declarado por el testigo y estar atento a la pregunta que se realiza.
“Para preguntar hay reglas, para objetar hay reglas”
Baqué insistió en que el desarrollo de los interrogatorios debe ajustarse a determinadas normas y comparó la dinámica de un juicio con otros ámbitos en los que existen reglas previamente establecidas. “Para preguntar hay reglas, para objetar hay reglas y para contestar hay reglas”, sostuvo.
Sus declaraciones se produjeron luego de que las objeciones planteadas durante las audiencias se convirtieran en uno de los puntos de discusión entre las partes. Consultado específicamente sobre sus propios cruces con el Tribunal a raíz de las objeciones, Baqué rechazó esa interpretación y aseguró que simplemente se limita a ejercer su función como abogado defensor.
“No, no, yo no tengo cruces. Yo no me cruzo, yo hago mi trabajo”, afirmó. En un intercambio con el periodista, el abogado justificó su postura señalando que el conocimiento y la preparación profesional son herramientas fundamentales para ejercer una determinada actividad. La discusión sobre las técnicas de interrogación y el uso de las objeciones vuelve a marcar el desarrollo del juicio, en una jornada en la que las estrategias de la Fiscalía y las defensas quedaron nuevamente expuestas durante el debate.
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