La Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) puso en marcha una iniciativa destinada a reducir la contaminación ambiental y prevenir uno de los mayores desafíos sanitarios de la actualidad: la resistencia antimicrobiana.
A través del Instituto de Medicina Regional (IMR), la casa de altos estudios habilitó un punto de recolección para que la comunidad pueda desechar de manera segura medicamentos antimicrobianos vencidos o que ya no utilice.
La propuesta apunta especialmente a antibióticos, antifúngicos y antivirales, fármacos que suelen terminar en la basura común, el inodoro o el lavabo. Según especialistas, estas prácticas favorecen la contaminación del agua y del suelo, además de contribuir al desarrollo de microorganismos resistentes a los tratamientos médicos.
El nuevo puesto funcionará en la sede del Instituto de Medicina Regional, ubicada dentro del Campus Resistencia de la UNNE, sobre avenida Las Heras 727. Allí se podrán depositar jarabes y comprimidos en sus envases originales, así como ampollas cerradas. Desde la institución aclararon que no deben incluirse cajas de cartón ni prospectos, ya que esos materiales pueden descartarse por las vías habituales de reciclado.
Una vez recolectados, los medicamentos serán clasificados y gestionados por el propio instituto para su posterior eliminación bajo protocolos específicos de bioseguridad y manejo de residuos peligrosos. De esta manera se busca evitar que sustancias farmacológicas lleguen al ambiente o sean manipuladas de forma indebida.
El director del IMR, doctor Luis Merino, explicó que la iniciativa busca ofrecer una alternativa segura para la disposición final de estos productos y, al mismo tiempo, generar conciencia sobre los riesgos ambientales y sanitarios que implica su descarte incorrecto.
Recordó además que la resistencia antimicrobiana fue señalada por la Organización Mundial de la Salud como una de las diez principales amenazas para la salud pública mundial.
Desde la UNNE esperan que esta experiencia pueda ser replicada por otras instituciones y organismos de la región.
Consideran que la prevención y la correcta gestión de residuos farmacológicos son herramientas fundamentales para proteger el ambiente y reducir el avance de bacterias, virus y hongos cada vez más resistentes a los tratamientos disponibles.
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