Entre los testimonios recogidos, algunos jubilados valoraron la atención del personal, aunque remarcaron complicaciones en los trámites. “La atención es buenísima, pero vengo a ver si puedo conseguir el 100% de cobertura para los remedios”, señaló una mujer que realizaba gestiones por una vecina.
Uno de los principales reclamos está vinculado a la cobertura de medicamentos. Varios afiliados indicaron que, a diferencia de lo que ocurría anteriormente, ahora deben realizar trámites presenciales para acceder al 100%, ya que en muchos casos solo se cubre entre el 70% y el 80% del costo. “Antes lo hacía el médico de cabecera, ahora hay que venir hasta acá”, explicó una familiar de una jubilada.
También se registraron quejas por la falta de turnos y demoras en estudios médicos. Una afiliada aseguró que necesita realizarse estudios y una cirugía, pero no logra avanzar con las autorizaciones. “Desde enero estoy con esto y no consigo turnos ni autorizaciones para los estudios”, relató.
En otros casos, los usuarios denunciaron gastos elevados ante la falta de cobertura. “Tuve que pagar 50 mil pesos para un especialista porque no me atendieron”, comentó un afiliado, mientras que otro indicó que debe gestionar medicamentos de alto costo por vía de excepción, con valores que superan los 100 mil pesos.
A su vez, jubilados del interior señalaron dificultades adicionales por el cierre de dependencias. “La agencia de San Cosme cerró y tenemos que viajar para hacer los trámites, pero a veces ni siquiera nos atienden”, explicó un afiliado.
En relación a la atención médica, algunos usuarios cuestionaron el sistema de turnos. “Hay médicos que atienden solo a cinco personas por día y te dan turno para dentro de 20 o 30 días”, señalaron, lo que obliga a muchos a gestionar cambios de médico de cabecera.
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