Según relató, el hecho se originó a partir de mensajes en un grupo de WhatsApp integrado por alumnos de primer año de la Escuela Técnica N°1. En esa conversación, los estudiantes —de entre 13 y 14 años— habrían planificado un ataque armado dentro del establecimiento, mencionando incluso a docentes como posibles objetivos.
El caso salió a la luz cuando la madre de uno de los alumnos revisó el teléfono de su hijo y encontró las conversaciones. Alarmada por el contenido, se presentó ante las autoridades escolares, quienes dieron intervención al Ministerio de Educación de Corrientes.
A partir de la denuncia, intervino la Justicia y se realizaron allanamientos en busca de un arma de fuego, aunque los procedimientos no arrojaron resultados positivos. La causa quedó en manos del fiscal Facundo Cabral.
Uno de los aspectos que genera mayor preocupación es que, pese a la gravedad del hecho, las clases continuaron con normalidad y los alumnos involucrados siguieron asistiendo al establecimiento. Según indicó Machado, no se habrían implementado medidas extraordinarias como controles de mochilas o reuniones generales con la comunidad educativa.
Si bien trascendió que algunos de los menores habrían intentado minimizar la situación asegurando que se trataba de “una broma”, desde distintos sectores se advierte sobre la seriedad del caso y la necesidad de evaluar posibles riesgos.
El episodio reabre el debate sobre los protocolos de actuación ante amenazas en ámbitos escolares, el rol de las autoridades y la prevención de situaciones de violencia en instituciones educativas.
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