Fraschia señaló que los aumentos en el combustible impactan de forma directa en toda la cadena de producción y distribución. “Todo se traslada con flete, desde la materia prima hasta el producto final”, explicó.
En cuanto al comportamiento de los consumidores, advirtió un cambio en los hábitos de compra. “Hoy hay gente que sigue eligiendo primeras marcas, pero también creció mucho el consumo de segundas marcas”, indicó. Además, remarcó que se redujo la cantidad de productos adquiridos y que muchos clientes priorizan alimentos básicos por sobre otros gastos.
Entre los rubros más afectados, mencionó los productos de limpieza de mayor costo y las bebidas alcohólicas, cuyo consumo cayó notablemente. “Hoy una bebida es casi un lujo”, sostuvo.
Por otro lado, destacó que aumentó la venta de alimentos como harinas, arroz, fideos y productos de desayuno, así como también fiambres, en parte por cuestiones estacionales. También observó un cambio en las elecciones familiares: “Muchas madres prefieren comprar alimentos antes que golosinas para los chicos”.
Finalmente, el empresario describió un escenario económico complejo, con un mercado interno debilitado. “Hay un consumo retraído porque los ingresos no alcanzan. Hoy el mercado interno está deprimido”, concluyó.
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