Acompañado por su esposa, Michelle, y sus dos hijas, Sasha y Malia, el mandatario llegó al país centroamericano procedente de Chile, donde intentó relanzar las relaciones con América latina, pero sin propuestas concretas para la región.
El primer día de la visita oficial sólo contempló actividades en la Casa Presidencial, que concluyó con una cena ofrecida por el presidente Mauricio Funes y su esposa, Vanda Pignato. Antes de mantener un encuentro privado de 40 minutos con Obama, Funes, un ex guerrillero que llegó al poder en 2009, había revelado a un grupo de periodistas de medios internacionales que durante las reuniones bilaterales trataría con su invitado temas como "la lucha contra la pobreza y las desigualdades sociales, el combate a la narcoactividad y el crimen organizado".
Sin embargo, la agenda se centró en la cuestión de los inmigrantes, debate que ambos mandatarios abrieron durante un posterior encuentro con sus principales asesores.
El Salvador tiene uno de los mayores índices de inmigración en América Central, principalmente hacia Estados Unidos. Unos 2,8 millones de inmigrantes salvadoreños que viven en Estados Unidos envían al país centroamericano 3500 millones de dólares al año.
Las duras leyes inmigratorias que planean imponer varios estados norteamericanos afectarían sustancialmente el envío de esas remesas, un ingreso importante para mantener estable la economía salvadoreña.
Cumpliendo las expectativas de las autoridades salvadoreñas, Obama anunció que El Salvador será uno de los cuatro países que junto con Estados Unidos constituirán un programa llamado Pacto para el Crecimiento, un nuevo plan de asistencia técnica y económica.
"Queremos ser socios de El Salvador", dijo Obama. "Vamos a ayudar al impulso de reformas que garanticen la inversión privada, crear oportunidades e incrementar la sociedad entre el gobierno y el sector privado", apuntó el presidente norteamericano.
De esta manera, El Salvador podría desarrollar condiciones favorables que ayuden a frenar la emigración a Estados Unidos.
En el comienzo de una conferencia de prensa conjunta, que estuvo centrada en las operaciones militares en Libia (ver Págs. 2 y 3), el líder norteamericano anunció el lanzamiento de un programa de apoyo por 200 millones de dólares para el combate contra el narcotráfico en América Central y para apoyos sociales.
"Estamos lanzando un nuevo esfuerzo contra bandas en América Central para enfrentar a los narcotraficantes y pandillas que han causado demasiada violencia en nuestros países; vamos a ayudar a fortalecer los grupos de la sociedad civil e instituciones que apoyan el Estado de Derecho", declaró Obama.
Además, el presidente norteamericano ratificó su compromiso con una reforma migratoria integral que no sólo asegure las fronteras, sino que abra "un camino" para que los millones de personas sin documentos "puedan ponerse al día con las leyes". Y anunció que sigue comprometido con una reforma que beneficie a los alrededor de 12 millones de inmigrantes ilegales que viven en el país.
"No podemos resolver este problema sin un acercamiento integral", advirtió el mandatario, cuyo proyecto de ley ha sido frenado en la Cámara de Representantes, controlada por la mayoría republicana.
Obama visitó El Salvador no sólo por ser un país que usa el dólar como moneda oficial, sino también por haber enviado un batallón a Irak y por ser sede de una base aérea utilizada por Estados Unidos para la vigilancia del tráfico de drogas, ya que se ha convertido en una de las regiones más inseguras del mundo por la acción de los carteles de drogas y las violentas maras.
Devastado por una guerra civil entre 1980 y 1992, en la que Washington brindó un apoyo clave al ejército, El Salvador es una democracia cuyo presidente gobierna apoyado en el partido político surgido de la antigua guerrilla izquierdista del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, que ayer le dio la bienvenida a Obama. En un cambio de última hora, el mandatario visitó ayer la tumba del arzobispo Oscar Arnulfo Romero, símbolo de la lucha por el respeto de los derechos humanos, que fue asesinado por los escuadrones de la muerte el 24 de marzo de 1980.
Las operaciones militares en Libia, comandadas por el momento por Washington, llevaron ayer a la Casa Blanca a recortar casi tres horas la estada de Obama en El Salvador.
Agencias DPA, ANSA, EFE y AP
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