Ex Combatientes impidieron la visita de un militar inglés a Colonia Pando

El militar inglés, Geoffrey Cardozo, que tuvo a su cargo el armado del Cementerio de Darwin y fue clave para la reciente identificación de soldados argentinos enterrados en Malvinas,no pudo visitar este sábado la localidad de San Roque por la animosidad de organizaciones de ex combatientes. Iba a entrevistarse con la madre de unos de los caídos.
CORRIENTES - 18-03-2019

Cardozo, junto a una delegación organizada desde la Nación, pretendía saludar a Elma Pelozo, la madre de Gabino Ruiz Díaz, el ex combatiente de Malvinas que fue el primero en ser identificado tras las gestiones de Cardozo.
Pero organizaciones de ex combatientes sintieron que que la visita de "un inglés" a la localidad sería recibida como una "puñalada a traición".

Eso es lo que se escucha en audios difundidos a través de una cadena de whatsapp. Al enterarse de la visita instaron a los 12 ex combatientes sanroqueños a movilizarse para "frenar el acto que es una falta de respeto a 649 que quedaron en Malvinas y a los que se quitaron la vida a causa de la posguerra".

Se esperaba que Cardozo, tras entrevistarse con Elma Peloso diera una conferencia de prensa en la sede municipal. No pudo ser ni o uno ni lo otro.

La delegación cuando estaba cerca de San Roque emprendió la vuelta a Buenos Aires por falta de garantías y el clima hostil que se había apoderado de los ex combatientes y algunos de sus familiares.

Sin embargo la madre del soldado Ruiz Díaz, y que era el motivo por el cual se realizaría la visita tuvo otra opinión y se opuso a que la misma se suspendiera.

Pelozo en un audio al que accedió momarandu.com decía lo siguiente: "Me llamo Elba soy la madre del soldado Ruiz Diaz . Les digo que estoy muy agradecida por esta tarde que voy a tener. Voy a agradecerle al inglés (Cardozo) por lo que ha hecho por los soldaditos que murieron en Malvinas".

La mujer les responde a los que se oponen a la visita del extranjero y les recomienda "informarse para saber qué pasa y la realidad de los hechos antes de hablar por hablar".

QUIÉN ES CARDOZO

Cardozo es el hombre que al finalizar la guerra, viajó a las islas y se encargó de construir el Cementerio de Darwin, donde hoy yacen más de doscientos argentinos; pero también el que hizo posible que muchos de esos restos pudieran recuperar sus nombres décadas después. Porque cada vez que enterraba un cuerpo sin identificación pensaba en su familia y registraba en detalles los datos de pertenencias y características de cada cuerpo.

En febrero de 1983, el capitán y su equipo pusieron punto final a la misión con la sepultura de más de doscientos soldados argentinos, en un terreno donado por un granjero de Darwin. Más de un centenar de cuerpos no tenía identificación y fue Cardozo quien escribió sobre sus lápidas la leyenda “Soldado argentino solo conocido por Dios”.

Cardozo realizó un informe escrito a mano y se archivaron tres copias de él, con todos los detalles de las sepulturas. Una de esas copias fue desempolvada en 2008, cuando Cardozo conoció a tres excombatientes argentinos en un encuentro amistoso en Londres. Durante la reunión, el militar inglés retirado supo que las familias de los 121 soldados no identificados nunca habían obtenido una respuesta a su reclamo, y que esos padres iban envejeciendo sin haber despedido a sus hijos.

Cardozo entregó una documentación que resultó fundamental. En ese documento había detalles de cada uno de los soldados sepultados sin identificar en Darwin pero había uno que llamó poderosamente la atención. Un cuerpo identificado por un número, el 16404614. Ese número era coincidente con el DNI de los ex combatientes, era correlativo con la clase del año 1961. Era un DNI o un número de rol de combate.

El grupo de soldados argentinos que estuvo en Londres llegó a la Argentina, lo buscaron y pertenecía a Gabino Ruíz Díaz, un soldado correntino.

Cuando Gabino Ruíz Díaz, ex combatiente y héroe de la guerra de Malvinas, anotó su DNI en la medalla que colgaba de su cuello, no sabía que ese número no solo serviría para identificar su cuerpo 35 años después, sino que también sería la punta del ovillo para impulsar la iniciativa de la Fundación No me olvides, que contó con el acompañamiento de la Cruz Roja Internacional, de los gobiernos argentino y británico, y del Equipo Argentino de Antropología Forense.

Así, los ex soldados combatientes en Malvinas Julio Aro, José María Raschia y José Luis Capurro daban entonces los primeros pasos de un proceso que llevaría casi una década, proceso que finalmente develó que aquella tumba era realmente la de Gabino, pero que también permitió conocer la ubicación exacta en Darwin de, hasta ahora, 105 hombres más, a través de esta causa humanitaria que aún no finalizó y que les permite a las familias comenzar a cerrar sus duelos.

Una década atrás, el primer paso fue visitar a los padres de Gabino para contarles el proyecto. Ante la respuesta afirmativa de los familiares, se comenzó un camino lleno de obstáculos que de a poco se fueron superando. El padre de Gabino murió en medio de esta búsqueda, pero su madre, Elma Pelozo, pudo ser informada del paso a paso y recibir finalmente la noticia liberadora: los restos de su hijo están en la tumba D.A.2.15, en el sector A del Cementerio de Darwin.

El miércoles pasado, una nueva comitiva de familiares de los ex combatientes argentinos enterrados en Darwin viajó a Malvinas para visitar las tumbas. En ese viaje, Geoffrey Cardozo tenía previsto reunirse con Elma Pelozo, la madre de Gabino, pero por cuestiones de salud la madre del ex combatiente no pudo hacerlo.

Ante ello, el mismo Geoffrey Cardozo tenía previsto visitar a la mujer en su casa ubicada en la localidad de San Roque, Corrientes, más precisamente en Colonia Pando donde Gabino tiene una estatua conmemorativa.

La visita de Cardozo es considerada como un "cierre" de todo el proceso de identificación de soldados que se inició con el caso de Gabino.

Cabe recordar que el 26 de marzo de 2018, 210 familiares de soldados argentinos viajaron a las islas Malvinas para reunirse con sus hijos después de 36 años. La mayoría de ellos quedarán enterrados allí, donde aquel joven capitán inglés les dio sepultura, esperando que algún día llegara este momento. Y él estaba allí para presenciarlo. “Ahora siento mucha paz por ellos”, dijo en esa oportunidad Cardozo. “Ahora sí terminé mi trabajo

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