Uruguay le pidió disculpas a una correntina por la desaparición forzada de su madre

El Estado uruguayo, a través de una carta firmada por el presidente Tabaré Vázquez, pidió disculpas a las familias de Agustín Potenza y Rafaela Filipazzi, argentinos desaparecidos por el Plan Cóndor en un hotel de Montevideo y la hizo llegar a la hija de la mujer, que reside en Corrientes y lucha por la construcción de memoria, verdad y justicia en torno a la historia de su madre.
JUDICIALES - 14-03-2019

La misiva fue presentada en diciembre pero se conoció este miércoles, cuando el órgano oficial de Derechos Humanos de Uruguay "Grupo Verdad y Justicia", entregó la carta a las hijas de Filipazzi y de Potenza, Ida Beatriz García -quien vive en Corrientes junto a su familia- y Silvia Potenza.

El presidente Tabaré Vázquez remitió la carta fechada el 18 de diciembre y refiere a la desaparición de Rafaela Filipazzi y de su pareja Agustín Potenza, detenidos en 1977 por Fusileros Navales y trasladados ilegalmente a Asunción del Paraguay.

"Reciba mis más sinceras y sentidas condolencias de lo que nunca debió suceder", aseguró el mandatario en la misiva a la hija de Filipazzi, que fue entregada por integrantes del Grupo Verdad y Justicia en un acto desarrollado en la Embajada de Uruguay en Buenos Aires del que participó el ex subsecretario de Derechos Humanos de Corrientes, Pablo Vassel.

"Los elementos de juicio permiten concluir que su madre fue objeto de desaparición forzada, en la cual existió un accionar ilegítimo de agentes uruguayos que operaban dentro del mecanismo de coordinación represiva del Plan Cóndor. Lamentamos y repudiamos esa participación en crímenes de lesa humanidad. Permítame acompañarla en su dolor al ser hija de una persona detenida desaparecida", indica la carta a la que Corrientes en el Aire tuvo acceso.

Filipazzi y Potenza fueron secuestrados en el Hotel Hermitage de Montevideo y entregados a la Policía paraguaya.

Filipazzi era conocida como "Giulianna", era militante socialista y tenía dos hijos. Trabajaba en una farmacia de barrio Norte, en Buenos Aires. En 1977 huyó a Uruguay por temor a ser detenida junto a Potenza, un hombre que trabajaba en el Congreso de la Nación.

A ella la mantuvieron detenida en la cárcel asunceña conocida como "El buen pastor" y a Potenza en otro centro conocido como "La emboscada". 

En 1984, la madre de Filipazzi, Ida Zorzini, pidió a la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) que se investigara el caso y en el expediente figura también como querellante Ida Beatriz García, quien tenía 13 años en el momento de la desaparición.

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